Hoy hace un año de la tragedia que sucedió en la ciudad alemana de Duisburg durante la celebración del festival de música techno Loveparade en su 19 edición. Hubo más de 500 heridos y 21 fallecidos, entre los fallecidos se encuentran dos chicas españolas que estaban celebrando su finalización de los estudios en la ciudad alemana.
La tragedia sucedió a causa de un ataque de pánico dentro de los túneles de acceso al recinto, al quedar atrapada la multitud. El túnel no tenía salidas de emergencia, y la mayoría de gente murió asfixiada o aplastada por otros jóvenes que trataban de escapar de la avalancha humana.
Yo estaba siguiendo la retransmisión de la Loveparade a través de la televisión alemana por satélite WDR Köln y a través de la página web oficial de la Loveparade, y cómo no entiendo alemán, no me dí cuenta de lo que estaba sucediendo hasta al cab0 de un rato, cuándo desde la web dejaron de emitir en directo, y en la televisión dejaron de enfocar al escenario y a los camiones y empezaron a enfocar hacia la convergencia de los dos túneles. Se veía gente subiendo por una columna de una instalación lumínica, encima de una caseta prefabricada de obra o gente subiendo por una pequeña pendiente que había alrededor del camino de acceso y rompiendo las vallas que delimitaban el acceso para poder escapar. Al principio pensaba que eran vándalos que hacían todo eso, pero al llegar la reportera y empezar a enfocar y a señalar hacia la parte final del túnel, vi que eso no era nada bueno. Me puse a buscar por internet y entendí lo que estaba sucediendo.
La música dentro del recinto seguía sonando, mientras en los exteriores se empezaban a acumular camiones de bomberos, ambulancias, vehículos policiales y helicópteros de rescate. Nadie informó a los asistentes que estaban disfrutando de la música de lo que estaba sucediendo a pocos metros de allí, según la organización era por motivos de seguridad, para que no se produjese otra avalancha pero esta vez de salida. Y así la música siguió sonando hasta las 23:00, hora en que se decidió terminar el trágico festival.
Desde el año 2000 (año en que tuve conocimiento de la existencia del festival) que siempre he querido ir a un Loveparade. Y ahí se quedará, en la lista de cosas que ya no voy a poder realizar nunca. Me hubiera gustado poder ir a un Loveparade, pero no a cualquiera sino a un Loveparade fiel a sus orígenes, o más bien dicho, fiel a cómo lo conocí yo a través de reportajes de revistas y televisión. Me hubiera gustado poder estar en la gran avenida “Straße des 17. Juni“, que cruza el gran parque “Tiergarten” en el centro de Berlín hasta llegar a la Puerta de Brandeburgo, dónde se hacía la gran clausura de la fiesta, el “Abschlusskundgebung” (consiste en actuaciones de media hora de los DJs más importantes del mundo).
Para mi, la Loveparade se quedará cómo una gran fiesta de música techno/electrónica, probablemente la mejor fiesta del mundo. Entre la gente, se podía encontrar gente joven, otros no tan jovenes y gente mayor, heteros, gays, lesbianas y transexuales, gente disfrazada y gente prácticamente desnuda,… Se podía encontrar de todo, era un festival dónde casi todo estaba permitido, dónde la gente y la policía era muy tolerante. Una imagen famosa de la Love Parade es de gente sentada o bailando en las farolas, árboles, paneles de anuncios, cabinas telefónicas… por lo que se le apodó “el mayor circo de aficionados de la Tierra”. Aunque no estaba permitido, probablemente era la mejor manera para ver y ser visto. La policía de Berlín normalmente era bastante tolerante en este evento. Durante su celebración no ha habido grandes incidentes, excepto por el exceso de drogas o desmayos debidos a deshidratación o sofocos. El número de incidentes ha sido extraordinariamente bajo.
Y para terminar, sólo tengo que decir tres cosas:
- Que los culpables paguen por sus errores.
- Un recuerdo para todos los familiares y amigos de todas y cada una de las víctimas. D.E.P.
- Y la Loveparade siempre estará en mi recuerdo cómo el mayor y mejor festival de música techno/electrónica del mundo.
Todos sabréis que en España se ha puesto de moda que los supermercados cobren las bolsas de plástico para “evitar la contaminación”. ¿A caso una bolsa cogida gratis y otra, del mismo supermercado, pagada al precio de 1, 2 o 5 céntimos varía en algo? ¿Contamina menos?
Y el colmo es cuándo el otro día fui al OpenCor y me preguntaron si quería bolsa. Yo les pregunté si la cobraban, y de ser así a que precio. La dependienta me contestó que si la cobraban y el precio era de 5 céntimos. Sólo llevaba 2 cosas, y aún que iba andando, no quise la bolsa. Hasta aquí nada raro, a excepción del precio elevado de los productos que venden allí, incluido el de las bolsas, que normalmente suele costar 1 o 2 céntimos. Pero al ir a coger los productos que había comprado, me di cuenta que dentro de las bolsas de plástico que “te ofrecen” había (cómo mínimo) un catálogo de publicidad en papel, y no era un folleto de media o una página, sino que era un catálogo en toda regla. Ves a saber el número de páginas que tendría eso. Desconozco el tipo de contenidos que tendría en su interior el catálogo, ni tampoco sé si había publicidad de terceros en él. A lo que me hace pensar, que ni pagando la puñetera bolsa nos libramos de la publicidad y el SPAM. Por cierto, no os creáis que el catálogo es gratis, estoy seguro que lo pagamos junto con la bolsa. Es decir, que gran parte del marketing que hace a la empresa, a ella le sale gratis o casi, ya que nosotros pagamos las bolsas con los logotipos enormes a lado y lado, y el catálogo que incluyen dentro de la bolsa en parte lo costeamos nosotros y los anunciantes que se publicitan en él.